La creación de una gran empresa, entendiendo por tal aquella que tiene una influencia significativa en los mercados internacionales, es una tarea extremadamente compleja, requiere mucha tenacidad y exige ideas claras, además de una cierta fortuna en su génesis y desarrollo posterior. El caso de Zara, la marca de distribución comercial del grupo textil Inditex, pilotado por el empresario Amancio Ortega, representa precisamente el éxito empresarial, basado primero en la intuición personal y después en un modelo corporativo innovador. La medida de ese éxito es que Inditex acaba de superar en ventas al grupo estadounidense GAP y se ha convertido en la primera cadena mundial. Pero, antes de alcanzar el liderazgo mundial, Zara ya era un caso de estudio en todas las escuelas de negocios para ilustrar el camino del éxito de una empresa, desde una oscura mercería hasta el reconocimiento en la aldea global. Leer noticia completa…
Zara, en la hora de la verdad
Artículo anterior: "El equipo A" de MRM
Artículo siguiente Nos apostamos un Hummer a que no tiene huevos de ponerse la camiseta de Raúl


