Un cuento de ventas: “un día de mierda”.

enviado por: David Fernández Rubi el 2 January 2012

Jueves, 1 de diciembre de 2011.

Aquel día le habían molestado bastante los lumbares… eso era extraño, pensó. Lo que, sin embargo, no le resulto extraño, fue su hora de llegar a casa…

Evolución de un vendedor

Evolución de un vendedor

Aquélla noche… como casi todas, Iván llegó pasadas las diez, se preparó un té y conectó el ordenador, a la vez que colocaba cuidadosamente en la mesa los contratos de las tres ventas que había cerrado ese día.

Mientras el lento portátil terminaba de arrancar, aprovechó para dar un pequeño sorbo a su taza y tratar de adivinar cual sería el resultado de ventas del resto del equipo ese día, aunque ese pequeño juego, que tanto le había divertido en su época de vendedor, se había vuelto mucho menos ameno desde hacía 2 meses, cuando había sido promocionado a Jefe de Equipo.

-Me lo gané  a pulso-, pensó, mientras recordaba aquellos 7 meses en los que había trabajado como vendedor, con tan brillantes resultados que, después de convocar un proceso de selección entre candidatos internos y externos, su empresa le había dado la excelente noticia:

- Felicidades, ¡Un ascenso!, más remuneración fija y…. la incorporación de tres nuevos vendedores a tu cargo para que los dirijas- le había espetado su jefe a la vez que le regalaba la mejor de sus sonrisas.

El sonido del Windows dando por finalizado el arranque del ordenador le devolvió a la realidad.

Ya esta, pensó.  Abrió el correo y escudriño con atención los reportes de sus tres vendedores, recibidos entre las 19:21 y las 20:03 horas.

Ojeó el primero, el de Marina…. ninguna venta, abrió el segundo, el de Luis y lo mismo, nada, por ultimo el de Lola… -uff, otro día de mierda-, pensó, ninguno ha firmado nada.

Se recostó en el sofá, a la vez que cruzaba las palmas de las manos tras la nuca, en un gesto que usaba para liberar tensión.

“No es tan difícil leche, en mis nueve meses tan solo dos días no he vendido nada… solo hay que trabajar intensamente y aprovechar las oportunidades”, pensó.

Iván sintió una sensación que le empezaba a resultar familiar en su nuevo puesto, “el miedo al fracaso”.

-¿Y si tan solo soy un gran vendedor?… la verdad es que vivía mejor antes, pero no quiero dejar pasar esta oportunidad sin dar todo lo que tengo- reflexionó.

En cualquier caso, se enfrentaba en ese momento a una decisión que ya había tomando demasiadas veces en las últimas semanas: ¿pasar sus tres contratos y apuntarles un “cero” a cada uno de sus vendedores? ¿O apuntarles un contrato a cada uno renunciando a los tres que EL había generado el ese día?

Repaso de nuevo mentalmente las consecuencias, que le vinieron a la mente a toda velocidad y sin un orden muy claro… las percepciones de Jose Carlos, su jefe sobre si no sabría formar a su equipo, si pensaría que solo se ocupa de sus ventas y no les presta atención a los nuevos, de si valdría realmente para aquello…

Por otro lado, apuntarles los contratos que él había generado a sus vendedores “para motivarles –se decía a sí mismo-”… ¿no era realmente estar engañando a sus jefes e incluso a si mismo?

- La verdad es que me gustaría saber qué hacer en este momento, y recibir más formación para dirigir equipos comerciales, algo mas que pautas sobre contrataciones, despidos y reportes- reflexionó.

Tras un minuto de meditación, abrió los ojos, se incorporo y, esgrimiendo el mismo bolígrafo con el que había cumplimentado los contratos de venta, completo los mismos con el código de comercial que correspondía a Marina, Luis y Lola para a continuación teclear en las casillas de la hoja Excel que estaba a punto de enviar a su back-office con “el brillante” resultado de su equipo, tres “unos”… hoy “todos han vendido”.

Necesitó, a continuación, encontrar una buena excusa para justificarse a si mismo esa decisión:  “Mañana es mi cumpleaños y lo que menos me apetece es que después de todo, me metan en una reunión para presionarme,  desmoralizarme y estropearme la cena con mi chica. Llevo una temporada en la que casi no la veo, ella me dice que esta cansada de mi trabajo, que desde que me ascendieron casi no me ve y si encima mañana estoy cabizbajo… no se lo merece”.

No obstante, -pensó- esto no puede seguir así.  Mandó un e-mail a sus vendedores convocándoles a una reunión a primera hora, -les voy a dar un ultimátum-… bueno, uno más.

Jose Carlos Martinez

Director de Operaciones

REGIO Sales & Services

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