Los que se dedican al duro negocio de la venta son conscientes de una eterna paradoja. Cuando en ese sector al que tu suministras las cosas van muy bien, cuando tus clientes venden como rosquillas, o mejor dicho les compran como rosquillas, intentar colocar asesoramiento, consultoría, nueva tecnología, es difícil. Total, se percibe como un coste más e innecesario. Se vende todo, oiga. ¿Y qué ocurre cuando las cosas van mal o muy mal? Pues que los mismos que antes no veían necesario tu producto tienen una visión muy negativa del sector a medio plazo y una escasa o nula capacidad para invertir. Es decir, que tampoco esta nada fácil. En el mercado inmobiliario residencial español ha pasado lo mismo. Y sigue pasando. Durante los años dorados los promotores de toda la vida y los arribistas de última hora, despreciaban conceptos como tecnología, marketing, etc. Cualquier innovación que supiese una inversión inicial era desechada, salvo que viniese impuesta legalmente. Todo el producto se vendía incluso antes de fabricarlo. Leer noticia completa…
Tecnología de la información para inmobiliarias
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