El contacto ocular es esencial al cerrar una venta
Cuando estés listo para cerrar la venta tu vista sólo debería fijarse en dos lugares. O bien en el producto (o contrato), o bien en los ojos del cliente. Mirar hacia cualquier otro lado es un síntoma de debilidad, y no pasa desapercibido.
Cuando estés fijando el trato y el precio es necesario mirar fijamente a los ojos del cliente. Si no puedes mantener contacto ocular en ese momento ¿cómo esperas que el cliente crea en lo que dices? ¿y tu mismo en lo que vendes?. Sigue leyendo