Es muy diferente ofrecer lo que me piden, buscando en la estantería por si casualmente lo tengo en existencias, que ofrecer activa y atractivamente lo que tengo para dar...
Los resultados deseados o la conquista de un determinado exito profesional o artistico no dicen demasiado del desarrollo de las personas y tampoco garantizan su felicidad ni la satisfacción del camino recorrido. Sin embargo, nadie puede dudar de que los logros personales y el reconocimiento de la sociedad a la que pertencemos nos ayudan a seguir adelante.
Salvo en algunas carreras relacionadas con el marketing y con la publicidad, las universidades y las escuelas de formación se ocupan poco o nada de la necesidad de aprender a ofrecer atractivamente lo que cada uno sabe hacer.
Y esto sucede porque en un mundo en el que la informacion y la oferta de lo que los otros hacen llega cada vez mas lejos y mas rapido, es mas y mas necesario, por no decir imprescindible, aprender a vender.
Desde que Daniel Goleman empezo a hablar de inteligencia emocional (La inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona 2006) , la mayoria de ejecutivos y directores de empresas, la totalidad de los profesionales de trato directo con sus clientes y casi todos los dueños de pequeños comercios empezaron a implantar pequeños o grandes cambios en su estrategia comercial. Era logico que asi fuera porque, despues de todo , cada uno de ellos (y cada uno de nosotros tambien) tiene un producto para vender, aunque ese producto sea uno mismo.
Vender en este caso no significa "venderse", sino, una vez mas, hacer llegar al otro la mejor informacion de lo que soy y lo bueno que hago.
Los profesionales de ventas decimos que ser un buen vendedor no consiste en conseguir el record de ventas de frigorificos en el verano de andalucia, sino en lograrlo durante el invierno en asturias.
Y les dejo una historia que puede haber sido real en algun lugar...
Cuentan que una empresa había publicado una vez un atractivo aviso pidiendo un empleado para su sucursal en el sur.
El aviso debió ser muy tentador porque desde temprano empezaron a llegar los postulantes. El perfil buscado no era sencillo: "Joven despierto, con buenas referencias, dispuesto a viajar y con sólida formación en ventas y publicidad…"
Sin embargo, más de 500 jóvenes esperaban en la puerta a las diez de la mañana. El desorden podría haber sido antológico si no fuera porque el guardia de la empresa decidió, con buen criterio, entregar números a los que iban llegando en la madrugada.
El entrevistador y seleccionador, era, a su pedido, el mismo hombre que había ocupado el cargo hasta ese momento y que iba a ser promovido a la dirección ejecutiva. Nadie mejor que él podría decidir cuál era su mejor reemplazante.
Uno por uno fue llamando a los postulantes, convenido de que en cuanto encontrara la persona indicada despacharía al resto y contrataría al elegido.
Después de ver al quinto de la lista, un mensajero interno de la empresa le acerca un papel. El hombre lo mira y lee: "No tomes a nadie antes de entrevistar al joven que tiene el número 94, creo que tiene todo lo que se necesita para el puesto". La esquela la firmaba J.
El hombre se molestó un poco. No le gustaban los favoritismos ni las decisiones a dedo. Además ¿cómo alguien se animaba a decirle a él quien tenía las habilidades para el cargo? Había por lo menos 4 personas con inicial J que podían haber mandado esa nota…ya hablaría con ellos.
Quizás porque ninguno de los 93 anteriores lo conformó y también influenciado por el pedido y la certeza del autor de la nota; el caso es que finalmente al joven 94 le llegó su turno.
El seleccionador fue hallando en el muchacho las condiciones indicadas para el cargo. El joven era además encantador y sus antecedentes excepcionales. Sin decirle a él una palabra llamó al mensajero y le dijo delante del entrevistado: "Por favor, dígales a los que esperan que el cargo ha sido ocupado y agradézcales haberse presentado". El joven sonrió y tendió la mano al entrevistador agradeciéndole. Este lo miró ahora y con la nota en alto le dijo: "La persona que lo recomienda tenía razón, valía la pena esperar a entrevistarle". El nuevo empleado dijo: "Yo no conozco a nadie en la empresa, esa nota la escribí yo…" Hizo una pausa para evaluar la cara del hombre que tenía enfrente y terminó: "Estaba tan seguro de que ese puesto era ideal para mí que no quise perder ni hacerle perder a la empresa la oportunidad de que usted me conociera".
Jorge Fajin Tosar
Miguel Gomez dijo
Curioso cuento.. pero me pregunto.. ¿empezaría J, alias 94, a trabajar en una empresa que rechaza a 406 candidatos, sin conocerles, porque CREE haber encontrado el mejor?... mmmm no me ha gustado el cuento, ni el entrevistador, ni la empresa... y si te soy sincero, tampoco el 94. Un abrazo :)2008-11-11 22:57:57
Anonimo dijo
Encuentro interesante la metáfora. El entrvistador cree que es un enchufado por eso espera hasta el 94. El número 94, arriesga y gana esta vez, otras veces arriesgas y pierdes. Pero el buen endedor debe saber cuando arriesgar.2008-11-16 13:24:01
Anonimo dijo
El cuento me parece irreal, por eso es un cuento, pero creo que tiene una buena lectura: Imaginación al poder, no sigamos las indicaciones de los manuales y buesquemos nuevas vías de venta...2008-11-19 11:08:41
Anonimo dijo
Me ha gustado...claro que siempre hay que creer en las posibilidades de uno mismo para conseguir lo que nos proponemos!!2008-11-19 19:56:40
Anonimo dijo
Curioso. Ya lo había leído. Dice poco en favior de la empresa descartar +400 candidatos solo pq ya hay uno que les gusta ... y si el mejor (alguien con mejor CV, con más aptitudes, con más idiomas, que le cae mejor al entrevistador, mil cosas) tiene el nº 499? No soy experto en RRHH, pero no parece profesional que salga el portero a la calle y diga "ala toos pa casa". De chiste. aunque imagino q el cuento pretende ilustrar la virtud de creer en uno mismo con fe ciega, al cuento le falta pulir detalles como los comentados.2008-12-04 12:50:29
lobsan2000 dijo
Para aclarar algunos comentarios.... Este cuento obviamente no es una historia real, ni pretende reflejar la actitud del entrevistador, ni de la empresa, todo lo contrario, habla sobre el entrevistado (el que se tiene que vender a si mismo) . Es un cuento sobre como ante una dificultad o crisis (la cantidad de entrevistados), un vendedor usa su imaginación para llegar ante quien tiene el poder de decision, y transformar esa accion en una oportunidad. Cuantas veces los que hemos hecho alguna vez ventas a empresas, no hemos tratado de caer bien a alguna secretaria para llegar al jefe de compras y poder tener la oportunidad de hacer nuestra demostracion.... Gracias a todos los anonimos por sus comentarios.2008-12-05 21:29:39
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Reportaje en Intereconomia TV
"Empresas con Identidad:
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