Aunque parezca el titulo de una película de los hermanos Marx es el resumen de una de las últimas reuniones comerciales en las que he participado, y lo mejor es que quien lo decía era a la vez sincero y bienintencionado, y conocía bien su empresa, uno de los gigantes financieros de España.
No me malinterpretéis, no es literal, pero si un buen resumen.
Estábamos presentando desde REGIO un proyecto de Outsourcing Comercial a un directivo de una gran entidad financiera y comentábamos la colaboración en el mismo de un business partner, una empresa de telemarketing, antiguo proveedor de la entidad.
Nos decía nuestro interlocutor que en su opinión, el trabajo de esta pequeña compañía había sido extraordinario y yo me imaginé, cándido de mí, que habían dejado de trabajar con ellos por falta de capacidad del proveedor debido a su limitado tamaño, pero nada de eso.
El directivo de esta empresa nos confirmo que la razón era que había directivas internas que les obligaban a trabajar con un proveedor determinado, que pertenecía al grupo de participadas de la entidad.
La primera reflexión que me vino a la cabeza fue pensar en cómo se toman determinadas decisiones en grandes corporaciones pensando no en la competitividad del proveedor sino en que hay que dar de comer aunque sea a “la sopa boba” a las compañías del grupo.
La segunda fue que cuanto tardaría en pasarnos a nosotros lo mismo.
No tuve que preguntármelo mucho tiempo porque inmediatamente, con total claridad, transparencia y hasta con buena fé diría yo, nos comento que era “exactamente lo mismo que nos ocurriría a nosotros en este proyecto, en 2 ó 3 años probablemente”.
Si esto os parece desalentador os diré que no es lo habitual, y que trabajamos tanto con gigantes como con pymes en las que se mira estrictamente la eficacia de nuestro trabajo construyendo redes de venta externas y donde no importa si la empresa tiene una empresa del grupo que es competencia (si, en serio) sino si eres más o menos efectivo generando clientes para ellos.
Aunque, la verdad, no se por cuanto tiempo…
David Fernández Rubí
CEO
Luis G de la Fuente dijo
Esto que describes David es real como la vida misma y a mi me ha pasado en varios sitios. El motivo: las personas con las que tratamos no son los dueños de sus empresas por lo tanto sus intereses van por otros derroteros. Su actuación se basa más en seguir normas, manuales y criterios politicos que en dar lo mejor a sus empresas.2008-03-14 12:31:35
elcomercial.info TV
Escena de la pelicula: Glengarry GlenRoss, "una reunion de ventas"
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